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Ángel
Manuel Rodríguez
¿Quiénes
son los "espíritus
de los justos hechos perfectos" mencionados en Hebreos 12:23?
Permítanme
citar el pasaje completo: "Sino que os habéis
acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén
la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,
a la congregación de los primogénitos que están
inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus
de los justos hechos perfectos, a Jesús el mediador del nuevo
pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel" (Heb. 12:22-24).
1.
Observaciones contextuales: Siempre deberíamos examinar el
contexto del pasaje. En Hebreos 12:18, el apóstol dice a sus lectores
que, cuando aceptan a Cristo, no llegan ante la presencia del monte Sinaí,
un lugar que inspira temor, sino al monte Sion, un lugar donde los seres
humanos y Dios se reúnen gozosamente para celebrar. La experiencia
en el Sinaí es contrastada con la de los creyentes cristianos
para demostrar que la última es superior. Por fe, los cristianos
pueden verse a sí mismos en el monte Sion, en la Jerusalén
celestial, ante la presencia de la comunidad celestial. Lo que aún
se encuentra en el futuro se describe como una realidad presente aprehendida
por la fe (Heb. 11:1). Por lo tanto, los creyentes pueden, por medio
de la fe, gozar de la compañía de (1) los ángeles,
(2) de congregación de los primogénitos que están
inscritos en los cielos, (3) la gloriosa presencia de Dios, el Juez de
todos, (4) los espíritus de los justos hechos perfectos y (5)
Jesús, su mediador. (Ya formamos parte de la familia celestial!
2.
La congregación de los primogénitos: Además
de los ángeles, el Padre y Jesús, se mencionan otros dos
grupos. El primero es el de "la congregación de los primogénitos",
entendida como la comunidad integrada por los que pertenecen al Primogénito
de Dios (Heb. 1:6). Durante el éxodo de Egipto, Dios se refirió a
los israelitas como sus "primogénitos" (Éxo.
4:22, 23), pero ahora el título está más caracterizado
como "los que han sido inscritos en los cielos" (traducción
literal). La descripción se podría aplicar a los creyentes
en general, pero en el contexto parece designar a los fieles del pasado
(ver Dan.
12:1), ya considerados por Dios como ciudadanos de la Jerusalén
celestial.
3.
Los espíritus de los justos hechos perfectos: El segundo
grupo mencionado en el texto parece ser diferente: "los espíritus
de los justos hechos perfectos". El término espíritu es
utilizado varias veces en el libro de Hebreos, pero nunca designa un
espíritu
descarnado. El término, en este caso particular, podría
ser definido por su uso en Hebreos 12:9 (ver Núm. 16:22). Allí,
Dios es descrito como el "Padre de los espíritus [pneumaton]",
en contraste con los"Apadres según la carne [sarx]" (versión
Biblia de Jerusalén). La frase "padres según
la carne" simplemente significa "nuestros padres naturales",
y "Padre
de
los espíritus"
significa "nuestro Padre espiritual". El pasaje contrasta dos
modos de existencia: la natural y la espiritual. "Carnal" [sarx]
es el individuo en su estado natural; "espiritual" [pneuma]
es el mismo individuo que,
como persona espiritual, vive en armonía con Dios. Son llamados
"espíritus", porque ya no pertenecen al mundo del pecado,
sino al reino espiritual. Son seres espirituales.
Este
grupo de creyentes es descrito más adelante como "seres espirituales
hechos perfectos", probablemente para distinguirlos de los ángeles,
los que en Hebreos son denominados "espíritus ministradores",
o "espíritus (seres espirituales) al servicio divino" (Heb.
1:14). Los seres espirituales son identificados como hombres "justos",
que han
sido "hechos perfectos". Dado que se refiere a los fieles del pasado
como "los primogénitos que han sido inscritos en el cielo",
este otro grupo probablemente designe a los creyentes cristianos que
aún
están vivos. Note que no dice "los espíritus de los muertos justos";
son los que "han sido hechos perfectos", o los perfectos a través
del sacrificio de Cristo, que ahora tienen total acceso al Padre. De
acuerdo con Pablo, los creyentes ya han sido hechos perfectos (Heb. 10:14).
La gloriosa reunión descrita por Pablo es una experiencia futura
que podemos anticipar sólo por fe. La fe nos capacita para vernos
ya allí, en compañía de los ángeles, en la
presencia de Dios y de Cristo, regocijándonos con la presencia
de los fieles que han muerto, pero cuyos nombres han sido registrados
en el libro de la vida, que resucitarán y, con los creyentes cristianos,
son hechos perfectos gracias al poder de Cristo.
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