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Ángel
Manuel Rodríguez
Un amigo me dijo que todos los beneficios de la
muerte de Cristo fueron otorgados a la raza humana cuando murió. Esto no parece
bíblico )o sí?
Esta
idea, llamada por sus proponentes "justificación
legal universal", no es bíblica. Algunos
adventistas la encuentran atractiva y la abrazan sin análisis crítico, pero
esta es una aproximación peligrosa. La verdad no debería estar determinada por
lo que parece tener sentido, o por lo que me hace sentir bien, sino por lo que
encontramos en la Biblia. Los siguientes puntos pueden ayudar a evaluar esta
enseñanza.
1. La
totalidad de la Escritura: Debemos someter toda
presunción de verdad a las enseñanzas de la Escritura. El hecho de que unos
pocos textos parezcan apoyar tales enseñanzas, no es suficiente para demostrar
la exactitud de sus pretensiones. Estas afirmaciones deben ser examinadas
dentro del contexto de la totalidad de la Escritura, para poder clarificar cómo
deben ser interpretados estos textos. Algunas personas llegan con lo que parece
ser una idea original y proceden a buscar textos bíblicos que lo apoyen. Llevan
al texto estos conceptos y los leen en él. Su interpretación puede parecer
lógica y persuasiva, pero de hecho están imponiendo sus ideas al texto.
Al evaluarlas, necesitamos examinar la enseñanza bíblica en todos los textos,
no solo en unos pocos.
2. Impacto
en otras enseñanzas bíblicas. Estas visiones pueden parecer
inocuas, pero deberíamos examinar su impacto en otras enseñanzas de la Biblia.
Si las implicancias de una nueva enseñanza minan otras enseñanzas bíblicas, hay
algo equivocado en sus afirmaciones, a pesar del hecho de que los textos
bíblicos sean utilizados para apoyarlas. Esto significa que los textos
utilizados deberían ser interpretados de una manera diferente.
3. Un
ejemplo: La mediación de Cristo. Un ejemplo puede ser
suficiente para ilustrar este último punto. Dado que la justificación legal
universal enseña que, ante el Señor, todos los pecados de la raza humana ya han
sido perdonados y la humana ha sido salvada, como una consecuencia práctica, no
deja lugar para la enseñanza bíblica de la mediación sacerdotal de Cristo ante
el Padre. De acuerdo con Pablo, la muerte y la resurrección de Cristo hicieron
posible la mediación de Cristo ante el Padre (Rom. 8:34). La mediación significa que el pecado y la culpa humanos aún son
relevantes ante el Señor en el cielo y que es solo por medio de la obra de
Cristo en nuestro favor, ante la presencia del Padre, que recibimos los
beneficios de su muerte sacrificial. La plenitud de estos beneficios está
garantizada solo para los que creen. (La
culpa y el pecado continúan formando parte de la experiencia humana ante la
vista de Dios!
El papel de
nuestro Mediador ante el Padre es un elemento indispensable en el plan de
salvación (Heb. 7:25; 9:14). Así, debemos preguntar:
Si es verdad que ante la vista de Dios el pecado de la raza humana ha sido
perdonado y la humanidad ha recibido la totalidad de los beneficios de la
muerte de Cristo, )por qué Juan escribiría: "Mis
queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si alguno
peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo" (1 Juan 2:1, NVI; ver Hech. 2:38)? Juan continúa sugiriendo que el perdón del pecado, a través de la eficacia de
la mediación de Cristo ante el Padre, está asegurado, porque "él
es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros
sino por los de todo el mundo" (1 Juan 2:2, NVI).
Cristo es el
Mediador para todo el que quiera aproximarse al Padre con el fin de recibir,
por medio de él, perdón, justificación, redención, reconciliación, etc. La
posición que usted mencionó tiende a interpretar la mediación de Cristo en
términos de purificación del pecado del corazón humano. Pero la doctrina
también aborda la obra concreta de Cristo en el cielo y la aplicación de los
beneficios de su sacrificio para los pecadores arrepentidos. Los proponentes de
la justificación legal universal no parecen ser totalmente conscientes de sus
serios problemas doctrinales y teológicos. En algunos casos, tienden a
redefinir la doctrina del ministerio de Cristo en el Santuario celestial.
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