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Es
fundamental conocer los antecedentes de esta ley para comprender el
porqué fue establecida.
Ángel
Manuel Rodríguez
¿Podría
explicar el significado de la ley que exigía pagar "vida por vida,
ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie" (véase
Éxo. 21:23, 24)?
Para
la gente de nuestro tiempo esta legislación podría parecer
bárbara e inhumana. Recientemente unos eruditos, al intentar interpretarla,
encontraron que la práctica reflejaba una etapa muy primitiva en
el desarrollo del sistema legal israelita.
Afortunadamente,
gracias a ciertos descubrimientos, los arqueólogos lograron desenterrar
materiales de orden legal pertenecientes al antiguo Cercano Oriente, cuyos
hallazgos hicieron posible lograr una mejor comprensión acerca
de esta legislación que ahora ya está siendo publicada en
comentarios más recientes del libro del Éxodo.
A
la ley del "ojo por ojo", generalmente se la conoce como la ley de la
retribución o "lex talionis" (del Latín lex
ley, y talio igual, equivalente;
es decir, el castigo es igual o equivalente) o, simplemente, la ley
de la equivalencia.
1.
Historia de esa legislación. La lex talionis se
la encuentra en tres textos del Antiguo Testamento (Éxo. 21:23,
24; Lev. 24:19, 20; Deut. 19:21). En la Mesopotamia también se
encontró una ley similar en el antiguo código de Hamurabi.
Legislaciones de data anterior exigían una compensación
financiera como resultado de atentados físicos, pero parece que
Hamurabi fue el primero en establecer el principio de que una lesión
física debe recibir un daño equivalente. Esto ha llevado
a que ciertos historiadores concluyan que hubo un tiempo cuando la compensación
monetaria reparaba los atentados físicos, por cuanto el estado
no los consideraba como un crimen contra la sociedad.
En
la historia de la jurisprudencia, la ley de la equivalencia constituyó
un significativo avance por cuanto, lo que antes se había considerado
un asunto privado entre dos familias, ahora el Estado pasó a encargarse
de la afrenta, considerándola un comportamiento criminal. Esto
armoniza bien con el enfoque que proyecta el Antiguo Testamento con relación
a las ofensas contra otros, constituyéndolas agravios contra la
comunidad del pacto y, en consecuencia, contra el Dios del pacto.
2.
Principio implicado. La ley de las equivalencias constituyó
un intento no sólo de limitar el alcance del castigo; también
pretendía impedir la crueldad. El principio que la regía
era el de la equivalencia. Dicho de otro modo, esto quería decir
que el castigo debía ser proporcional al crimen cometido, y también
debía restringirse a la persona que lo había cometido (Deut.
19:18-21).
Esta
ley fue fruto de una reacción a las familias feudales y al natural
espíritu de revancha que generaba el crimen en los afectados (Gén.
4:23). El castigo debía corresponder al crimen cometido, principio
que todavía está presente en la jurisprudencia contemporánea.
Necesitamos mencionar también que en la Biblia esta ley era aplicable
por igual a todos los miembros de la sociedad (Lev. 24:22), mientras que
en la Mesopotamia el castigo se limitaba sólo a crímenes
contra la gente más "importante" de la sociedad.
3.
Observancia rigurosa de la ley. Es difícil determinar
hasta qué punto se exigía el cumplimiento de esta ley. No
sabemos si en cada asesinato el criminal pagaba con su vida vida
por vida (Núm. 35:31). Pero, al margen de esta formulación
"ojo por ojo y diente por diente", parece que dicho enunciado constituía
una expresión técnica utilizada más bien para expresar
la idea de equivalencia, dejando que la corte determinara o calificara
la extensión del término equivalente.
"El
que cause daño... tendrá que sufrir el mismo daño
que hizo" (Lev. 24:19, DHH) indicaba que el culpable debía recibir
lo que correspondía (véase Juec. 15:6-8, 11). Según
establece Levítico 24:18, la restitución podía ser
en dinero o en especies. Ahora, el principio "vida por vida", aplicado
al caso de un animal por ejemplo, no quería decir que debía
morir la persona que mató al animal. La ley hacia una adecuada
provisión con el propósito de establecer en forma adecuada
el principio de la equivalencia en casos específicos como éste.
4.
Jesús y la ley de las equivalencias. En primer lugar,
el propósito de la ley de retribución era asegurar que el
castigo correspondiera al crimen cometido, y también ejercer un
control que garantizara que el castigo correspondía al culpable.
En Mateo 5:38 al 42 Jesús no abrogó este importante principio
legal. Al contrario, invitó a los seguidores para que en la práctica
fueran más allá de la letra de la ley.
La
implícita intención de la ley eliminar el espíritu
de revancha personal tan propia del ser humano, fue establecida
explícitamente por Jesús. Él, personalmente, en su
propia vida, lo ejemplificó para que sigamos su ejemplo.
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