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Ángel
Manuel Rodríguez
Siempre
he tenido dificultades para entender por qué los judíos,
bajo el liderazgo de Ester y Mardoqueo, asesinaron a tantas personas.
Parecen haber estado dominados por un espíritu de odio y venganza.
¿Estoy leyendo la historia de forma adecuada? ¡Espero que no sea así!
Como
el asunto del contenido moral del libro de Ester por siglos ha inquietado
a los eruditos no pretendo ser capaz de resolver el problema en esta sección.
Con la esperanza de que pueda ofrecer un aporte a la comprensión
del asunto enfatizaré algunos aspectos que sugieren que la dificultad
no es tan seria como parece.
1.
Los judíos no odiaban a los gentiles: La matanza indiscriminada
podría indicar que los judíos odiaban a los gentiles, pero
éste no es precisamente el caso. Se describe a quienes murieron
como los enemigos de los judíos. Estos no consideraban a los gentiles
como enemigos naturales que debían exterminar. Podría decirse
que, en general, hubo una relación pacífica entre estos
dos grupos durante el período persa.
2.
Mardoqueo buscó una solución que no implicara derramamiento
de sangre: Cuando se dio cuenta de las intenciones de Amán,
Mardoqueo habló con Ester para que intentara la liberación
por medio de la intervención del Rey. Intentó una solución
pacífica para una situación que amenazaba la vida de los
judíos. Mardoqueo no estaba para nada interesado en destruir a
los gentiles (4:8).
3.
Ester no demandó la vida de sus enemigos: Durante la audiencia,
Ester pidió que el Rey protegiera su vida y la de su pueblo (7:3).
Sólo esperaba que el Rey anulara el decreto de Amán (8:5).
No estaba buscando una licencia para asesinar gentiles.
4.
Los primeros dos decretos sólo permitían la defensa
propia: Los judíos fueron capacitados legalmente para defenderse
de los que desearan perjudicarlos o de quienes realmente los atacaran
(8:11; 9:2). En el libro de Ester no existe evidencia que sugiera que
los judíos tomaron la iniciativa y comenzaron una matanza indiscriminada
de gentiles.
5.
Dios comenzó a derrotar a los gentiles antes de que estos atacaran
militarmente: De acuerdo con Ester 8:17, Dios hizo que los gentiles
temieran a los judíos hasta el punto de que muchos gentiles se
convirtieron en judíos. Ésa fue la solución pacífica
de Dios a la amenaza contra su pueblo. El derramamiento de sangre era
absolutamente innecesario. Desgraciadamente, muchos mantuvieron vivo el
espíritu de odio que Amán tenía hacia los judíos.
6.
Los judíos demostraron moderación durante la batalla: El
libro informa varias veces que los judíos no saquearon a los gentiles
luego de derrotarlos (9:10, 15). Eliminaron sólo a los enemigos
que atacaron deliberadamente(9:2, 5, 10, 16). Cierto erudito sugirió
que Ester 8:11 debiera ser traducido: "Por medio de las cartas el Rey
permitió que los judíos se reunieran para defenderse, destruir,
asesinar y saquear a sus atacantes, sus esposas y sus niños...
sea cual fuere el lugar donde se produzca el ataque". Los judíos
no asesinaron a las esposas y los hijos de sus enemigos. El factor venganza
está ausente de la narrativa.
7.
La base legal para un segundo día de conflicto: Aparentemente,
Ester fue informada de que los enemigos de los judíos estaban planeando
un segundo día de ataque en Susa. Intentaban ir más allá
de lo que el decreto de Amán les permitía. Entonces Ester
decidió actuar dentro del ámbito legal persa, y le pidió
al Rey que extendiera el plazo del decreto un día más. La
autorización se limitó a permitir la defensa propia, aunque
sólo en la ciudad de Susa. Si Ester hubiera actuado con un espíritu
de venganza, habría incluido todas las ciudades del imperio en
el decreto.
8.
Ester pidió que los hijos de Amán sean colgados, como un
factor disuasivo: El hecho de que Ester haya hecho este pedido, junto
con la extensión del decreto, sugiere que utilizó la horca
para desanimar a quienes todavía seguían pensando en un
ataque. Hay que recordar que los hijos de Amán ya habían
muerto durante el primer ataque contra los judíos. Sus cadáveres
fueron colgados durante el segundo día. En otras palabras, Ester
estaba demostrando su preocupación por la vida humana y su deseo
de prevenir un mayor derramamiento de sangre.
Cuando
se visualizan estos elementos en su conjunto, puede apreciarse que el
libro de Ester no promueve el odio y la venganza contra los gentiles.
Los judíos se defendieron con el respaldo total del sistema legal
persa, y Dios les dio la victoria sobre sus enemigos (9:1). Dios ha utilizado
diferentes metodologías para liberar a su pueblo de quienes desean
destruirlo, pero en estos últimos días envió a su
Hijo, y por medio de él las fuerzas del mal fueron derrotadas de
una vez y para siempre. Las naciones se unirán una vez más
contra el pueblo de Dios, pero en esa oportunidad se levantará
Miguel para luchar por su pueblo (Apoc. 17:14). Esperamos expectantes
la exterminación definitiva del pecado del universo.
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