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Ángel
Manuel Rodríguez
¿Por
qué la creencia fundamental votada durante el congreso de la
Asociación General de 2005 enfatiza solo la victoria de Cristo
sobre los poderes del mal, y no la liberación personal del pecado?
Un número de miembros de iglesia considera que esta creencia
fundamental es desequilibrada, porque aborda la salvación solo
como liberación de los poderes del mal. Esta preocupación
pasa por alto el hecho de que el significado de la Cruz no puede ser
tratado exhaustivamente en una declaración sumaria o en una metáfora
en particular. Necesitamos observar el significado de la muerte sacrificial
de Cristo desde distintos ángulos. En respuesta a su pregunta,
comentaré los aspectos centrales de la muerte de Cristo. Son abordados
en el cuerpo de nuestra Declaración de Creencias Fundamentales.
1. La Cruz como
evento salvador para nosotros: Los
escritores del Nuevo Testamento constantemente subrayan el hecho de
que la muerte de Cristo en la cruz trajo salvación a toda la
raza humana caída. Cristo vino para salvar al mundo (Juan 3:16),
para reconciliarnos con Dios (2 Cor. 5:19), para morir por los pecadores
(Rom. 5:8), que por naturaleza son hijos de la ira (Efe. 2:3). Si miramos
la Cruz desde esta perspectiva, su alcance y su objetivo fueron restaurar
la raza humana a un compañerismo con Dios. Dios hizo por nosotros,
por medio de su Hijo, lo que no podíamos hacer por nosotros
mismos. Cristo tomó sobre sí nuestro pecado y murió como
nuestro sustituto con el fin de que recibiéramos perdón
y obtuviéramos acceso permanente a Dios (Isa. 53:4-12; 1 Juan
3:5; Gál. 3:13).
El objeto de la obra de salvación de Cristo sobre la cruz está accesible
a cada ser humano que, por medio de la obra del Espíritu, es impulsado
hacia la influencia de ese evento salvador. Cuando los pecadores ven
en la muerte de Cristo sobre la cruz la muerte que ellos mismos se merecían
y aceptan por fe a Cristo como su único Salvador, son justificados
por la fe en él (Rom. 3:21-25). Esta comprensión del significado
de la Cruz está desarrollada en varias de nuestras creencias fundamentales.
2. La Cruz y la
reconciliación cósmica: El problema
del pecado no está limitado a nuestro planeta; tiene un alcance cósmico.
La creencia fundamental a la que te refieres aborda esta dimensión específica
del significado de la Cruz. Existe una rebelión de dimensiones cósmicas
en el universo: un ser celestial y un número de ángeles quebraron
la armonía del Reino de Dios (Isa. 14:12-14; Apoc. 12:7). Las Escrituras
a menudo describen a Dios como un guerrero, que lucha contra sus enemigos y
los enemigos de su Reino. Son los poderes malvados y demoníacos los
que han de ser permanentemente derrotados, para poder poner fin al conflicto
cósmico. Cristo los derrotó en el cielo, pero su derrota final
sucedió en la cruz (Col. 2:15; Luc. 10:18). Cristo descendió al
reino de oscuridad, y allí mismo los derrotó. No los venció mientras
estuvo en la tumba, sino sobre la cruz. Surgió de la tumba para demostrar
su total victoria sobre todos los poderes del mal.
La profundidad
del conflicto de Jesús en contra de los poderes
del mal sobre la Cruz escapa a nuestra comprensión total; pero
ciertamente fue la última batalla contra ellos. Esto reveló al
universo la verdadera naturaleza del pecado y brindó la seguridad,
a los seres celestiales, de que el destino final de esos poderes estaba
sellado (ver Heb. 2:14): serían extirpados del cosmos para siempre.
Sin este aspecto del significado de la Cruz, el problema del pecado en
el universo no habría sido resuelto.
3. Implicaciones prácticas
del poder salvador de la Cruz: Si
contemplamos la Cruz como el único medio por el que la deuda de
nuestro pecado es saldada, esto debería conducirnos a una vida
en la que el acto de perdón de Dios se trasluce en nuestra novedad
de vida. Consecuentemente, vivimos para la gloria de Dios. Si contemplamos
la Cruz como la victoria de Cristo sobre los poderes del mal, esto significa
que no necesitamos someternos a cualquier otro poder, excepto a Cristo.
Los poderes del mal aún pueden hostigarnos mediante las tentaciones
y quizá de otras maneras. Pero la libertad de su influencia y
poder nocivos se encuentra solo en la sumisión a Cristo y no a
través de la devoción religiosa hacia ellos. Los cristianos
demuestran y fortalecen esa sumisión a Cristo por medio del estudio
de las Escrituras y la reflexión sobre sus enseñanzas,
por medio del servicio cristiano y la adoración, y a través
de la gratitud a Dios por su conducción providencial. La creencia
fundamental que tú mencionas enfatiza esos aspectos del significado
de la Cruz.
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