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Ángel
Manuel Rodríguez
¿Quién
es la Rahab mencionada en Salmos 89:10?
No
confundas el nombre de la mujer de Jericó (Josué 2)
con el mismo término Español de este salmo. Los dos
nombre se deletrean diferente en Hebreo (Rāchāb para
la mujer y rahab en el salmo). Rahab es empleado varias veces
en el Antiguo Testamento para designar un poder malvado de caos al
igual que un país en particular.
1.
Identidad de Rahab: El significado del sustantivo Rahab no
es cierto. Se deriva del verbo hebreo rāhab, cuyo significado
también es incierto. Generalmente se traduce como “tomar
por asalto, atacar”, o “ser orgulloso, arrogante”.
El sustantivo quizá pueda ser traducido como “el arrogante/orgulloso/violento”.
En tes salmo, describe una figura demoníaca derrotada por
Dios en tiempos primordiales. Las religiones del Antiguo Cercano
Oriente tenían mitos que describían una guerra primordial
entre los dioses del caos y el creador de los dioses. Sin embargo,
en ninguno de estos mitos se utiliza el término rahab o
sus equivalentes lingüísticos para designar a estos
enemigos. Además, en el Antiguo Testamento Rahab no es una
deidad. Este poder está estrechamente asociado al dragón
(Isa. 51:9) y a la “serpiente tortuosa” (Job 26:13),
una frase utilizada para describir al Leviatán (Isa. 27:1).
Muy probablemente, Rahab y Leviatán designen al mismo poder
demoníaco.
2.
Rahab batallador: Salmos 89:6-15 es un himno de adoración
a Dios por su dominio cósmico. Él es adorado particularmente
por “aplastaste a Rahab como a un cadáver” (vers.
10, NVI). Job 265-13 es otro himno de adoración por el poder
cósmico de Dios. Es descripto allí como el Señor
cósmico que tiene dominio sobre el reino de los muertos
(vers. 5 y 6), sobre los cielos, la tierra y las nubes (vers. 7-9),
y sobre toda la estructura del mundo (vers. 10 y 11). El mismo
interés cósmico se encuentra en el versículo
12, con su referencia a Rahab: “Con un soplo suyo se despejan
los cielos; con su poder Dios agita el mar. Con su sabiduría
descuartizó a Rahab” (NVI). El Señor, no el
Marduk babilónico o el Baal cananita, enfrentó a
Rahab y salió victorioso. Pero este poder demoníaco
no actúa solo. Job 9:13 habla acerca de “Rahab y sus
secuaces” (NVI) (ver Sal. 40:4; el plural rehābîm, “los
soberbios”). El participio plural hebreo traducido como “secuaces” (cāzar)
significa “los que ayudan o apoyan a Rahab”, y en el
contexto de la guerra designa a las tropas de apoyo (ver Apoc.
12:7).
Dado
que los pasajes bíblicos no declaran explícitamente
el momento en que la batalla tomó lugar, sería incorrecto
leer en el texto la idea común en el Antiguo Cercano Oriente
de que la batalla entre los dioses ocurrió durante la creación.
Todo lo que podemos decir es que el conflicto entre Dios y Rahab
sucedió en tiempos primordiales. El relato de la creación
bíblica registrado en Génesis 1 no contiene ni siquiera
una alusión a la creación por medio del conflicto.
La serpiente ya activa en el jardín del Edén sugiere
que el conflicto había sucedido antes de la semana de la creación.
3.
La derrota de Rahab: La asociación de Rahab con las
aguas o el mar confirma el hecho de que pertenece a las esfera
del mal. El mar es con frecuencia un símbolo de las fuerzas
de opresión y muerte (por ejemplo, Daniel 7:3; Apoc. 13:1),
y Rahab parece personificar a todos ellos. El Señor es el único
que podía derrotar a este poder, y lo hizo. Él “descuartizó a
Rahab” (del hebreo māchats, “destrozar”;
Job 26:12, NVI; ver Isa. 51:9), “aplastó a Rahab” (Sal.
89:10, NVI) y “dispersó” a sus enemigos, los
partidarios de Rahab (vers. 10, NVI). Éste es el lenguaje
de victoria total durante la batalla primordial.
4.
Rahab está activo en la historia. Aunque el lenguaje
de derrota pueda sugerir que Rahab fue exterminado, éste
no es el caso. Este poder maléfico vuelve a representar
la batalla original en la historia del pueblo de Dios. El nombre
es utilizado de una manera peyorativa para designar a Egipto como
no confiable (Isa. 30:7; ver Sal. 30:7). Isaías 51:9 utiliza
el lenguaje de la batalla primordial para describir el conflicto
entre Dios y los ejércitos egipcios durante el éxodo
israelita de Egipto. Dios derrotó a Rahab durante la redención
de su pueblo del poder opresivo y arrogante de Egipto similar al
de Rahab.
La
figura de Rahab nos brinda información importante con respecto
al origen del conflicto cósmico y su expresión en nuestro
mundo. La descripción del conflicto al igual que el fuerte
lenguaje utilizado para describir la victoria de Dios debería
dar consuelo a los que participan del gran conflicto.
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