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Ángel
Manuel Rodríguez
En
Génesis 5:22 aparece una de mis frases favoritas: "Y caminó
Enoc con Dios". ¿Podría explicarme su significado en términos
prácticos?
Al
explorar el significado de una expresión particular es muy útil
examinar el uso de los términos similares. A menudo, los matices
de una palabra se pueden percibir mejor si se la compara y contrasta con
otras expresiones afines. En la Biblia existen varios empleos del verbo
"caminar", en relación con Dios y el ser humano.
Uno
puede caminar ante el Señor (Gén. 17:1; 48:15).
Ésta es una idea que identificamos muy bien en nuestras relaciones
familiares. A menudo los padres que quieren enseñarle a caminar
a sus niños pequeños se colocan ante ellos mientras avanzan
por el sendero. El propósito es protegerlos, ser capaces de anticipar
cualquier peligro y mantenerlos en el marco protector del sendero. La
expresión "caminar ante Dios" es una forma dinámica de describir
el cuidado providencial de Dios. Él, como un buen padre, desea
observarnos de cerca, trayendo seguridad a nuestras vidas (Gén.
48:15; Sal. 56:13). Esto sucede cuando caminanos sin culpa (Gén.
17:1, en una entrega total a él), fielmente (con firmeza de vida),
justamente (en sumisión total a la voluntad de Dios) y con rectitud
de corazón (1 Rey. 3:6).
Uno
también puede caminar detrás/siguiendo al Señor.
Esta frase pudo haberse originado en el contexto de las procesiones paganas.
El pueblo caminaba detrás, adorando y alabando al ídolo,
durante la ocasión especial en la que se lo sacaba del templo y
era cargado por los sacerdotes. El Antiguo Testamento utiliza esta frase
mayormente en los discursos o mandamientos que condenan la idolatría
(Deut. 6:14; Jer. 2:23). Aplicada a Dios, esta actitud se convierte en
el reconocimiento de que él es el objeto exclusivo de adoración.
El amor por él es una fuerza motivadora (Jer. 2:2) que se expresa
en obediencia a su voluntad (1 Rey. 14:8; 2 Rey. 23:3).
Caminar
con Dios parece expresar intimidad, amistad y compañía.
La persona ya no camina delante o detrás de Dios,
sino con Dios, a su lado. Los místicos aseguran que caminar
con Dios significa sumirse en la meditación contemplativa, separarse
de uno mismo y del mundo que nos rodea. Esto no es lo que la frase bíblica
quiere dar a entender. Enoc caminó con Dios mientras realizaba
sus tareas cotidianas. De hecho, la narrativa bíblica nos dice
que Enoc caminó con Dios después de haber tenido varios
hijos (Gén. 5:22), y que Noé lo hizo mientras construía
el arca (Gén. 6:9). Nuestro caminar con Dios toma lugar en el hogar,
la calle, el trabajo y en donde nos encontremos. La frase describe a Dios
como nuestro compañero de travesía.
Caminar
con Dios presupone la existencia de un camino, un sendero. La Biblia
tiene mucho que decir acerca de "los caminos del Señor". Esta frase
señala un estilo de vida particular reglada por el poder amante
de Dios. Las instrucciones del Padre definen e identifican el camino que
espera que atravesemos (Deut. 8:6). Ése es su camino, y transitarlo
significa caminar con él. En el Nuevo Testamento se convierte en
un camino viviente, Jesucristo (Juan 14:6). Él es la encarnación
de la voluntad de Dios para sus seguidores, es el Camino.
Antes
de terminar, señalaré una idea enunciada en estas expresiones
que, por ser tan obvia, puede ser pasada por alto fácilmente: ¡Dios
camina! Es una persona dinámica que participa activamente en la
vida de sus criaturas. Debido a que Dios camina, nosotros podemos caminar
con él. Puede ser útil meditar en el pasaje que menciona
por primera vez en la Biblia que Dios camina: Génesis 3:8. Es interesante
notar que describe a Dios caminando solo mientras Adán y Eva no
podían caminar, ya que estaban escondidos entre los árboles
del jardín. De hecho, se asemejaban a los árboles, estaban
cubiertos por hojas (Gén. 3:7). Los árboles no pueden caminar.
Adán y Eva habían abandonado los caminos del Señor
y se habían convertido en paralíticos espirituales.
Éste
es el Dios que camina en busca de los seres humanos y les otorga la posibilidad
de caminar con él. Caminar con Dios implica tener un encuentro
redentivo con él y ser capacitados para gozarse en él y
en su camino. Dios hizo todo esto a nuestro favor por medio de Jesucristo.
En este contexto, sería bueno prestar atención a las palabras
del profeta: "Se te ha declarado, hombre, lo que es bueno, lo que Yahveh
de ti reclama: tan sólo practicar la equidad, amar la piedad y
caminar humildemente con tu Dios" (Miq. 6:8, Biblia de Jerusalén).
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