Ángel
Manuel Rodríguez
Algunos
eruditos adventistas estudiaron la ley de animales limpios/inmundos
logrando interesantes resultados. Junto con darlos a conocer, añadiré
mis comentarios personales.
1. La
íticos 11 es única en la Biblia
De acuerdo con el ritual de Levítico, lo inmundo tiene dos características
básicas. Primero, la condición de inmundo se adquiere por el
contacto directo o indirecto ya sea con sangre, cuerpo muerto o esqueleto,
etc.. Segundo. Este tipo de impureza se podía eliminar valiéndose
de una ceremonia apropiada para esa finalidad, razón por la cual se
la denominaba ritual de la impureza. No guardaba relación con las impurezas
de los animales inmundos.
Este tipo de impurezas es de naturaleza esencialmente diferente,
por cuanto no era adquirida: estaba en la naturaleza del animal, lo
que quiere decir que eran inmundos de forma permanente. Por este motivo
no existía ritual que pudiera librarlos de la impureza que le era propia,
por cuanto no llegaron a ser inmundos por causa de algún contacto con
elementos impuros.
Además, la inmundicia de estos animales no se transfería al
tocarlos. Los israelitas podían entrar en contacto con ellos, ya sea
directo o indirecto, sin que tuvieran que ser considerados inmundos.
En efecto, ellos criaban animales inmundos para destinarlos a diferentes
trabajos. Por ejemplo, utilizaban burros, caballos y camellos para el
transporte de carga y de personas. Su impureza no afectaba de manera
alguna a los israelitas. La persona llegaba a ser inmunda únicamente
por consumir la carne de los animales que no eran limpios y, en este
caso, no había ni un ritual a ser seguido con la finalidad de eliminar
la impureza por haberlos comido. Se esperaba que los israelitas simplemente
obedecieran al Señor. Debería también añadir que un animal después de
morir podía llegar a ser ritualmente impuro, y la impureza del que lo
tocara podía ser eliminada. Con esto observamos claramente que la condición
natural de impureza del animal era diferente de la ritual.
2. La ley también se registra en Deuteronomio 14
El hecho que la ley haya sido registrada en el libro mencionado
es muy significativo, por cuanto Deuteronomio no se ocupa de las leyes
ceremoniales. En este caso particular no existe discusión en el contexto
de la impureza ritual. Deuteronomio 13 es una exhortación a adorar sólo
al Señor. La última parte guarda relación con las leyes para el diezmo.
Entre ellas figura el tema de los animales impuros. Esto sugiere que
la ley de los animales impuros era una ley alimentaria de naturaleza
diferente de la ceremonial.
3.
La
distinción animales limpios/impuros es anterior a Moisés
La ley que establece la diferencia entre animales limpios e
impuros es mencionada por primera vez en la Biblia en el relato del
diluvio, antes de que existiera cualquier israelita (Gén. 7:2, 3). En
el contexto del cambio en la dieta humana, mientras dos pares de animales
inmundos entraron en el arca, en cambio, de los limpios fueron preservados
de a 7 pares. Esto sugiere que los limpios deberían utilizarse para
la alimentación de Noé y de su familia sin el riesgo de que alguna especie
en particular se extinguiera.
4. La
motivación de la santidad
La razón que da el texto bíblico justifica la reglamentación
singular con relación a la santidad: "Yo soy Jehová, vuestro Dios. Vosotros por tanto os santificaréis
y seréis santos, porque yo soy santo" (Lev. 11:44). El contraste es entre
lo impuro y lo santo. En el Antiguo Testamento la impureza es una
metáfora
del imperio de la muerte. Lo santo es aquello que pertenece a Dios
y, por lo tanto, constituye un símbolo de la vida. La ley establecida
busca preservar la vida de la gente, razón por la cual trata de
mantenerla alejada de la esfera de la muerte; esto es, del ámbito
de la enfermedad y del sufrimiento.
5. Es
una ley
alimentaria
Es tan obvio que la gente lo pasa por alto. Esta ley regulaba
el tipo de carne que a los israelitas se les permitía consumir y,
por lo tanto, formaba parte de una antigua tradición alimentaria
dada por Dios a su pueblo. Dios siempre se interesó en la alimentación
de sus hijos. A Adán y a Eva les dio frutas y granos (Gén. 1:29).
Después de
la caída les permitió comer "plantas del campo" (Gén. 3:18)
y, finalmente, instruyó
a Noé para que comieran carne (9:3). A los seres humanos Dios los hizo
parcialmente responsables del cuidado de la vida, dándoles instrucciones
acerca de cómo preservarla para su gloria (1 Cor. 10:31). El señorío
de Cristo comprende también nuestros cuerpos, por cuanto él se interesa
por el bienestar de nuestra dimensión física tanto como del bienestar
espiritual (1 Cor. 6:19, 20; 3 Juan 2).
No existe evidencia en el Nuevo Testamento que indique que por
intermedio de su sacrificio Cristo haya eliminado la ley de los animales
limpios/inmundos.