Ángel
Manuel Rodríguez
Deuteronomio
14:21 prohíbe a los israelitas comer la carne de todo
lo que se encuentre ya muerto, pero les permite venderlo como
comida a los no israelitas. ¿Por qué esa doble
norma?
Algunas
leyes del Antiguo Testamento son difíciles de entender, mayormente
por causa de que sus razones lógicas no son claramente obvias.
Esto requiere que el intérprete examine todas las evidencias bíblicas
relacionadas con esa pieza particular de legislación, en un intento
de entenderla mejor. Dos grandes clases de animales están involucrados:
puros e impuros. La reglamentación legisla lo que se debería
hacer con el cuerpo de un animal que se murió o que fue matado
por otra bestia. La pregunta básica es: ¿Qué debía
hacer un israelita cuando encontraba un animal de estas características
en el campo?
1.
Tocar el cadáver contaminaba: Los pasajes que abordan esta
cuestión aclaran que el cadáver de un animal muerto es
fuente de impureza. Por lo tanto, no debía ser tocado por los
israelitas. Esto se aplica tanto a los animales impuros (Lev. 7:21; 11:28-39)
como a los limpios (11:39). Se puede detectar una preocupación
higiénica, pero el aspecto teológico –contacto con
la esfera de la muerte, que nos separa de Dios– también
está presente.
2.
Establecer controles a la legislación. Quizá lo
que sorprende es que la prohibición de tocar un animal
muerto no sea absoluta; existían condiciones bajo las
cuales podía ser necesario. En el caso de los animales
impuros, tales condiciones no eran reconocidas. En el caso de
los animales limpios, se declara que su grasa no debía
ser comida por los israelitas, sino que debía ser utilizada
para otros propósitos (Lev. 7:24); por ejemplo, para lustrar
cuero y utensilios. El hecho de que exista un uso adecuado no
religioso de la grasa del animal sugiere que la persona tuvo
que sacarla del animal por medio del contacto con el cadáver.
Esto no significa que no haya contaminación; simplemente
se permite el contacto, con el entendimiento de que la persona
quedaría contaminada hasta la tarde (Lev. 11:39); éste
es el caso con menor contaminación relativa.
3.
Disponer del cadáver del animal. ¿Qué debía
ser hecho con el cadáver del animal? La legislación
que aborda este tema ofrece más de una posibilidad. Primero,
cuando los israelitas estaban en el desierto del Sinaí,
la ley requería que la carne del animal debía ser
arrojada a los perros (Éxo. 22:31). Sin embargo, la ley
también reconoce que podía haber circunstancias
en las que la carne de animales limpios podía llegar a
servir como alimento para un israelita. Estas condiciones no
están definidas o establecidas, pero lo que se establece
es que, incluso bajo esas condiciones, la persona que la consumía
llegaba a ser impura. Dado que en este caso la ley trata acerca
del consumo de la carne de un animal, la persona sería
inmunda hasta la noche y debía lavar sus vestimentas (Lev.
11:39, 40).
La
carne de animales limpios también podía ser ofrecida
a los residentes extranjeros de Israel (Deut. 14:21). Esta legislación
específica se aplica a las condiciones después
de que Israel entró en Canaán. Consumir carne no
era común en Israel y era probablemente más raro
entre los pobres. Los residentes extranjeros generalmente eran
pobres y, por lo tanto, Dios hizo provisión para que ellos
comieran del cadáver de animales limpios. Dado que los
extranjeros también tenían acceso al Santuario,
se podría postular que ellos quedaban inmundos luego de
comer del cadáver. La carne de tales animales también
podía ser vendida a los extranjeros, probablemente por
causa de que muchos extranjeros podrían estar en Israel
por negocios y podían pagar por la carne (vers. 21).
4.
El ideal de Dios para su pueblo. Como se puede observar, la
legislación es algo más compleja que lo que parecería
a primera vista. Reconoce que no siempre es posible vivir bajo
un ideal en particular, pero al mismo tiempo nos recuerda –a
través de la necesidad de la purificación– que
incluso en esas ocasiones el ideal sigue siendo válido.
También nos informa que Dios espera más de los que
han entrado en un pacto de comunión con él que de
los que están fuera de esa relación. Sus leyes buscan
revelar el hecho de que “tú eres pueblo santo a Jehová tu
Dios” (Deut. 14:21).