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Ángel
Manuel Rodríguez
)Dios está utilizando los recientes desastres naturales para castigar
a la humanidad?
Esta es una pregunta difícil. No puede ser respondida sencillamente
al citar un pasaje bíblico. Requiere un cuidadoso estudio de la
naturaleza de Dios, cómo se relaciona él con el mundo natural
y los vínculos entre los seres humanos, el pecado y la naturaleza.
Estos son grandes temas teológicos que siempre han llevado a diferencias
de opinión entre los eruditos. A continuación aparecen
algunos aspectos del tema que parecieran estar claramente presentado
en la Biblia.
1. El vínculo entre Dios y la naturaleza: Cuando Dios hizo a los
seres humanos a su imagen y les dio dominio sobre el mundo natural, los
separó del resto de la creación como únicos (Gén.
1:26, 27). En aquel momento, se estableció una estrecha conexión
entre la humanidad y la naturaleza. La creación fue colocada bajo
el domino de los humanos; el destino de la creación iba a estar
determinado por las elecciones y las decisiones de la humanidad. Los
humanos, como representantes de Dios, habían de reinar sobre la
naturaleza tal como él lo había proyectado. El vínculo
entre la naturaleza y la humanidad era tan estrecho, que trastocar el
orden moral de los seres humanos trastocaría la forma en que el
mundo funcionaba.
Una vez que el pecado y el mal entraron en el mundo, todo cambió (Rom.
5:12). A causa de la rebelión de Adán y Eva, el resto de
la creación natural “fue sujetada a vanidad” (Rom.
8:20). Los humanos y la naturaleza ahora ambos gimen bajo la carga del
pecado y del mal (vers. 22). Pero la conexión entre los humanos
y la naturaleza también tiene consecuencias positivas. La redención
de la humanidad incluye la redención del mundo natural. La naturaleza “será libertada
de la esclavitud de corrupción” (Rom. 8:21; ver Isa. 65:25).
2. Dios como Creador, Sustentador y Preservador
del mundo natural: Lo
primero que nos dice la Biblia acerca de Dios es que él creó “los
cielos y la tierra” (Gén. 1:1). Aparte de Dios, todo lo
demás en el universo ha sido calificado como “creado”.
Esto establece una amplia distancia y distinción entre Dios y
su creación, que es salvada solo por medio de su amor y la mediación
de su Hijo.
La creación es finita por
naturaleza; solo Dios es infinito. Por lo tanto, Dios es el que sustenta
el mundo natural. Librado a su propia suerte, el mundo caería
en el caos y dejaría de existir.
La naturaleza no posee vida en sí misma. Dios, por medio de Cristo,
es el que lo mantiene en funcionamiento y lo protege (Neh. 9:6; Col.
1:17). Dios no solo sustenta la naturaleza; también la preserva.
La existencia del mundo natural es maltratada por la presencia de los
poderes malignos que están en la creación de Dios. Así,
Dios lucha contra las fuerzas del caos, limitando sus incursiones en
el mundo natural, y promete liberarlo de su esclavitud a la decadencia
(Job 38:8-11; Sal. 107:29; Rom. 8:21).
3. Dios, los desastres naturales
y el pecado: Los desastres naturales
han de ser esperables en un mundo de pecado y de mal. no son la excepción
a la regla, sino la regla misma. Inusual es que no haya más de
ellos. La presencia “discontinua” de los desastres naturales
nos dice que Dios aún está al control, sustentando y preservando
la naturaleza.
Habiendo dicho eso, el hecho de que Dios se oponga a las fuerzas del
man en el mundo natural no significa que el vínculo entre la rebelión
humana y el mundo natural haya sido totalmente destruido. La Biblia enseña
que el pecado humano influye grandemente en el mundo natural, permitiendo
un aumento en la invasión del mal sobre él (por ejemplo,
Gén. 3:17, 18; Lev. 18:25; Isa. 24:3-6; Jer. 12:4). Los humanos,
por medio de la rebelión y la indiferencia hacia Dios, puede expulsarlo
de su vida y romper el orden que él creó en el mundo natural.
Cuando estu sucede, el poder sustentador y preservador de Dios en el
mundo natural se ve reducido significativamente. Al distanciarnos de
Dios, los humanos también hemos fortalecido apoderamiento del
pecado sobre el mundo natural. El resultado es el caos y el desorden
(por ejemplo: Sal. 104:29, 30). El aumento de la rebelión, la
apostasía y el pecado en los últimos días traerá como
resultado un incremento en los desastres naturales.
Pero existe otra dimensión en la interacción entre Dios
y los desastres naturales: Algunas veces, Dios utiliza los desastres
naturales para limitar el pecado y abrir nuevas posibilidades para sus
criaturas (por ejemplo: Gén. 6:5-8; Amós 4:6-11). Identificar
correctamente estos casos particulares es muy difícil.
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