El arca del pacto

¿Qué significado tiene el arca del pacto?

 El arca del pacto era el mueble más importante del Tabernáculo/Templo de Israel. Era una caja de madera,  enchapada en oro, de casi 1,3 m de longitud por unos 75 cm de anchura y altura. Contenía originalmente solo las tablas de los Diez Mandamientos. La caja estaba recubierta de una cornisa de oro en la que había dos querubines labrados a martillo, todo en una pieza. El arca era símbolo de la presencia y el poder del Señor. Por ello, llegó a expresar varias ideas importantes sobre Dios.

1.Lugar de revelación: La residencia de Dios entre el pueblo de Israel se producía en el lugar desde donde el Señor se le comunicaba y manifestaba. Dios dijo a Moisés: «Allí me manifestaré a ti, y hablaré contigo desde encima del propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo mande para los hijos de Israel» (Éxo. 25:22; Núm. 7:89). En cierta ocasión, los hijos de Israel fueron hasta donde estaba el arca para consultar al Señor antes de ir a la guerra, y él les respondió (Jue. 20:27). Es asombroso que Dios estuviera disponible en un lugar determinado (en este caso, en el Tabernáculo) y, dentro de él, en el espacio entre los dos querubines del arca del pacto.

2. Lugar de adoración: El arca del Lugar Santísimo simbolizaba a Dios. Por ello, el pueblo lo adoraba en dirección del Tabernáculo/Templo: «Alzo mis manos hacia tu santo Templo» (Sal. 28:2; 138:2). Josué cayó postrado ante el arca, y Dios le respondió (Jos. 7:6-11). Los hijos de Israel no adoraban el arca, pero buscaban al Señor allí donde él se encontraba con ellos y podían ofrecerle sus oraciones y alabanzas.

3. Lugar del Rey: El Señor era el rey de su pueblo, y el arca lo representaba como tal. El salmista se refiere a Dios como el «Pastor [Rey] de Israel», que está «entre los querubines» (Sal. 80:1). Ezequías usó la misma expresión, y añadió: «Solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra» (2 Rey. 19:15; 2 Sam. 6:2). Esto no significa que el arca fuera el trono de Dios, pero que lo representaba como rey de la tierra. Como tal, el Señor guiaba a su pueblo desde el arca en las campañas militares. Cuando avanzaban como ejército, el arca/Señor iba al frente (Núm. 10:33, 35); cuando avanzaron hacia el Jordán llevando el arca, el río dejó de fluir (Jos. 3:13); y en Jericó, la presencia del Señor, representada por el arca, condujo al pueblo hacia la victoria (Jos. 6).

El arca no era el Señor mismo, sino símbolo de él. La presencia del arca en la guerra no significaba necesariamente que el Señor estaba presente entre su pueblo. Su presencia estaba conectada directamente con la fidelidad al pacto. Cuando el pacto fue violado, la presencia del arca fue inútil y el pueblo de Dios salió derrotado (1 Sam. 4:1-11).

4. Lugar de juicio y misericordia: El arca es llamada a menudo «el arca del testimonio», porque la Ley del pacto (los Diez Mandamientos) estaban dentro de ella como un testimonio de la relación del pacto entre Dios e Israel. La Ley era la regla de la vida; su violación era una cuestión seria que demandaba una respuesta del Señor del pacto. El sistema de sacrificios se ocupaba de maneras diferentes del pecado y la necesidad de expiación de las personas. Pero la Ley dentro del arca estaba cubierta de un «propiciatorio» (Éxo. 25:17), el lugar de expiación, lo que indicaba que la última palabra que Dios tiene para nosotros es de misericordia en la forma de expiación por medio de su sangre.

El Nuevo Testamento identifica esa sangre con la sangre del Hijo de Dios, quien ahora intercede por nosotros ante el arca del Señor en el templo celestial, en presencia del Rey del universo. De esta manera, guía a su pueblo en el conflicto final, es mediador de nuestra adoración y nos garantiza el perdón y la absolución en el juicio final, cuando llegue el día profético de la expiación.

 

Fecha: 
3-12