Libertad de elección

¿Nos ha corrompido por completo el pecado? ¿Y nuestro libre albedrío? ¿Podemos realmente elegir entre el bien y el mal?

No puedo responder las tres preguntas en esta breve columna. Los temas del efecto del pecado en nosotros y de la naturaleza del libre albedrío han sido estudiados y discutidos por siglos, y no hay unanimidad al respecto. Compartiré algunos pensamientos para motivarlo a pensar. Comenzaré con la paradoja: La Biblia asume que tenemos libre albedrío pero enseña que somos esclavos del pecado. Pensemos en esta paradoja.

1. Esclavos del pecado: La caída de Adán y Eva en pecado alteró radicalmente la naturaleza humana. El corazón, centro racional y volitivo del ser humano, se corrompió: «Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?» (Jer. 17:9, NVI). El daño es irreparable; los seres humanos no solo pueden entenderse entre sí, sino engañarse a sí mismos. Ninguna dimensión de la naturaleza humana ha quedado a salvo del pecado; por ello, no hay justo ni aun uno (Rom. 3:10) o quien busque a Dios naturalmente (Sal. 53:2, 3; Efe. 2:1-3). El pecado es una enfermedad. Isaías escribió: «Todos somos como gente impura [nuestra condición natural]; todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia [nuestras acciones] (64:6, NVI). Aun nuestros mejores actos están contaminados por nuestra condición pecaminosa. Hay una enemistad natural en el corazón humano contra Dios, que nos vuelve incapaces de buscarlo y hacer el bien, o de someternos a su voluntad (Rom. 8:7). Estamos controlados por los deseos pecaminosos y egoístas de nuestra naturaleza caída (vers. 6-8). Es una situación desesperante porque no hay nada que podamos hacer para cambiarla (Jer. 13:23). Los seres humanos viven bajo el señorío del pecado, regidos por un déspota, y son incapaces de hacer lo que acaso les gustaría (Rom 6:16; cf. 7:18-23). ¿Es esto libre albedrío?

2. Condición del libre albedrío: Permítame darle una definición práctica de libre albedrío: Es el poder de elegir, independientemente de las fuerzas o condiciones internas o externas, lo que no podemos controlar. Si es verdad que somos esclavos del pecado, entonces es difícil hablar de libre albedrío. Pero si ese es el caso, sería imposible hablar de la responsabilidad de nuestras acciones. Pero la doctrina bíblica del juicio y la retribución asume que tenemos libre albedrío.

Podemos aducir que el pecado no anuló la imagen de Dios en nosotros y que, por lo tanto, tenemos libre albedrío (Rom. 3:23). Si es parte de la imagen de Dios y de nuestra humanidad, aún contamos con él. Pero tenemos que entender esto en forma adecuada. Tenemos una versión dañada o corrompida del libre albedrío. La pregunta es, ¿hasta qué punto ha sido afectado?
Permítame hacerle una sugerencia: El pecado volvió a direccionar la función del libre albedrío de decisiones que podían beneficiar a otros hacia la preservación propia. La situación es tal, que no podemos hacer nada al respecto. ¡El libre albedrío sigue bajo el poder del pecado!

3. Dios con nosotros: Si el libre albedrío es una herramienta para hacer realidad mi egoísmo y mi corrupción, entonces carece de libertad, y por lo tanto no se resuelve el interrogante sobre nuestra responsabilidad. ¿Cómo salir de ese dilema? «¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!» (Rom. 7:25, NVI).

Después de la caída, el Hijo de Dios no nos abandonó (Apoc. 13:8). A partir de ese momento Dios ha estado obrando en el corazón humano, llamando a cada individuo a la verdadera libertad del poder del pecado. Mediante la obra del Espíritu, Dios ha estado creando en el corazón humano el deseo y la disposición de escoger l bien. Esa gracia divina envuelve el planeta, toma la iniciativa, llega a cada individuo (Juan 1:9) y despierta el libre albedrío, capacitando a los seres humanos para que elijan a Cristo o persistan en la esclavitud del pecado, que es su condición natural. La obra silenciosa del Espíritu nos hace responsables de nuestras decisiones. 

Solo en Cristo se halla la verdadera libertad.

 

Fecha: 
5-11