Mi copa está rebosando

¿Qué simboliza la copa del Señor?

 

La copa del Señor es una metáfora basada en las copas literales de la antigüedad, de las cuales se bebía o se envenenaba a los enemigos. Beber juntos de una copa solía ser una muestra de compañerismo y bondad. En la Biblia, esa imagen expresa varias ideas.

1. La copa de las bendiciones divinas: El Señor preparó para el salmista una comida durante la cual este último exclama: «Mi copa está rebosando» (Sal. 23:5). Aquí se refiere a la abundancia de las bendiciones divinas recibidas. En efecto, hay una «copa de la salvación» que contiene la provisión divina para la salvación de los justos (Sal. 116:13). Los israelitas probablemente proclamaban la salvación divina al comer juntos en el templo, cuando bebían de la copa del Señor en su presencia. La conexión entre la copa y las bendiciones divinas hace que el salmista equipare la copa con aquel de quien provienen todas las bendiciones (Sal. 16:5). Un utensilio usado diariamente para beber agua y jugo, que son manifestaciones de las bendiciones divinas, es transformado en un recordatorio de la constante provisión de bendiciones y salvación para el pueblo de Dios. En ese sentido, en Israel, cada copa era una «copa del Señor».

2. La copa de la ira de Dios: Lo opuesto a la copa de la salvación es «la copa de su ira» (Isa. 51:17). En algunos casos, solo se usa el término copa, junto con las consecuen¬cias negativas de beber de ella (Jer. 49:12; Lam. 4:21; Eze. 23:31-33). Este copa está en la mano de Dios (Jer. 25:17, 18) o en su mano derecha (Hab. 2:16). Los efectos de beber de la copa son ilustrados mediante la conducta de un ebrio, pero la trascienden: «Temblarán y enloquecerán» (Jer. 25:16); se desnudarán (que es símbolo de vergüenza [Lam. 4:21, NVI]); y vomitarán y caerán para ya no levantarse (Jer. 25:27). La copa de la ira del Señor llega a ser un símbolo de su juicio final ejecutivo contra los malvados. Es una copa «de horror y desolación» (Eze. 23:33), que produce risas y burlas (vers. 32). Para los malos, «la porción de su copa» será un «viento abrasador», acompañado por fuego y azufre (Sal. 11:6). Los pecadores de Samaria y Judá (Eze. 23:31-33) también tendrán que beber de ella, así como todas las naciones de la tierra (Jer. 25:17-26). Beber de la copa de la ira divina es símbolo del juicio universal.

3. Origen y significación de la metáfora: ¿Por qué el Señor usa la imagen de una copa para referirse a su juicio contra el pecado? Quizá lo vemos en el desarrollo del ritual o la experiencia de una mujer cuyo marido sospechaba que había cometido adulterio (Núm. 5:11-31). Si ninguna evidencia confirmaba la sospecha, era llevada al templo, donde el Sacerdote preparaba una poción, la colocaba en una copa, y se la daba a beber. Al beber de ella, el Señor revelaba su inocencia o culpa. Solo Dios conocía los hechos, que se clarificaban mediante la acción de beber de la copa. En el caso de la copa de la ira de Dios, los que beben de ella ya son culpables, y al beber reciben el juicio divino. La copa no determina quién es culpable o inocente; es un símbolo del juicio universal y ejecutivo de Dios contra los culpables. La copa contiene el veredicto divino contra los pecadores. Está en las manos de Dios, que la da a los pecadores y les ordena beber de ella (Jer. 25:15). Es obligatorio beberla, pero al mismo tiempo las personas beben voluntariamente de ella. Si se rehúsan a hacerlo, el profeta les dice: «Tenéis que beberla» (vers. 28). De alguna manera, se los convence para que la beban.

Jesús bebió la copa de la ira de Dios cuando tomó sobre si el juicio divino contra el pecado (Mat. 26:39). Así hizo posible que bebamos de la copa de la salvación del nuevo pacto (vers. 27, 28). Tomó la condenación que era nuestra para que disfrutemos lo que era de él: la copa de la salvación. Es lo que recordamos específicamente en la ceremonia de la Santa Cena.

Fecha: 
2/14