Acechados

¿Sabían Adán y Eva que un enemigo de Dios aparecería para tentarlos?

No hay ningún versículo bíblico que indique claramente que así fue, pero debemos examinar algunos detalles. Analicemos la narrativa para ver si el texto bíblico nos brinda alguna evidencia que apunta en esa dirección. También analicemos la enseñanza general de la Biblia sobre el enemigo de Dios.

1. Seres celestiales antes de Adán y Eva: La Biblia indica que Dios creó a los seres celestiales antes de crear a Adán y Eva. Según Job, los hijos de Dios se regocijaron cuando Dios creó la tierra (38:7), y Génesis indica que Dios ya había creado los querubines antes de Adán y Eva (3:24). Fue uno de esos querubines que se rebeló contra Dios y fue expulsado del cielo (Isa. 14:12-14; Eze. 28:13-18). Ese querubín llegaría a ser el enemigo del jardín.

2. La responsabilidad de Adán y Eva: La narrativa de la creación indica que después de crear, Dios dio a Adán y Eva instrucciones específicas sobre sus funciones y responsabilidades. Uno esperaría que una instrucción tal incluyera información sobre el enemigo de Dios. La primera vez que Dios les habló, los bendijo y les mandó «llenar la tierra» (Gén. 1:28). Debían ejercer potestad sobre el resto de la creación y disfrutar de una dieta específica que fuera diferente a la de los animales (1:29, 30). También les mandó que no comieran del árbol del conocimiento del bien y del mal, o de lo contrario morirían (2:16; 3:3).

En estas instrucciones difícilmente se hable de un enemigo de Dios. No obstante, Adán y Eva eran claramente responsables ante Dios como mayordomos del planeta. También se hace referencia a la posibilidad de morir, y esto de por sí indica una instancia de peligro: la posibilidad de tomar la decisión equivocada. Pero hasta entonces, no existe un indicio específico sobre un enemigo contra el cual tengan que estar en guardia.

Hay más. Dios pidió al ser humano que «lo labrara [‘abad] [al jardín] y lo cuidara [shamar]» (2:15). El verbo ‘abad («trabajar; servir») puede significar, en algunos contextos, «cultivar, trabajar en» la tierra (4:2, 12). El verbo shamar significa «vigilar, proteger, guardar». El uso de este verbo indica que Adán y Eva tenían que estar alertas, guardando y protegiendo el jardín. Esto implica peligro y la presencia potencial de un enemigo. Dios tiene que haberles hablado de la naturaleza del enemigo. Esta interpretación del verbo es apoyada por el uso que se le da en 3:24.

Después de la caída, la protección del jardín, en particular del árbol de la vida, fue colocada en manos de querubines. Como los humanos fallaron, Dios asignó esa responsabilidad a otros.

3. Había un Tentador en el Edén: El peligro implícito de Génesis 2:15 queda identificado en forma explícita en Génesis 3. Un enemigo de Dios se opone abiertamente a su palabra y lo acusa de limitar intencionalmente el desarrollo de Adán y Eva (3:4). Les dice que al rechazar la palabra de Dios, serán «como Dios» (vers. 5). Este enemigo revela en la conversación lo que el querubín caído quería para sí: «Seré semejante al Altísimo» (Isa. 14:14). Ahora conocemos la verdadera identidad de ese enemigo: el Nuevo Testamento lo identifica como «Diablo y Satanás» (Apoc. 12:9). Esos detalles son suficientes para indicar que Adán y Eva habían sido informados sobre ese enemigo, y que se les pidió que estuvieran alertas.

4. Engaño en el Edén: Hay otro elemento que puede ayudarnos a responder la pregunta. Eva procura defenderse aduciendo que fue engañada por la serpiente (3:13). Sin duda, fue engañada (2 Cor. 11:3; 1 Tim. 2:14), pero el engaño no fue aceptado como una excusa válida para su desobediencia. ¿Por qué no? La razón, creo yo, es que se les había informado que el enemigo de Dios vendría a tentarlos. Esperaba que el enemigo obrara de una manera determinada, pero él la sorprendió y la engañó. Si se hubiera abstenido de dialogar con la serpiente, habría estado segura.

Fecha: 
5/15