¿Qué lugar ocupa el Hijo?

¿Qué quiere decir la Biblia cuando se refiere a Jesús como «el Hijo de Dios»?

El significado de ese título de Cristo ha sido motivo de serios debates en el cristianismo. La comprensión más básica es que el Señor encarnado nació de la virgen María, por lo que pasó a ser llamado Hijo de Dios (Luc. 1:32; 1 Juan 5:18). Al compartir lo que yo entiendo, espero motivar un continuo estudio de la cuestión.

1. Hijo(s) de Dios: En el Antiguo Testamento, esta frase designa a tres tipos de personas. Los seres celestiales que se reúnen con el Señor en el concilio divino son llamados «ángeles» (en heb., «hijos de Dios»; Job 1:6; 2:1).1 Al momento de la creación se nos dice que «todos los ángeles gritaban de alegría» (en heb. «los hijos de Dios»; Job 38:7]. El pueblo de Dios es llamado «hijo del Señor, tu Dios» (Deut. 14:1; Ose. 2:1; Isa. 45:11). El pueblo llegó a ser hijo de Dios mediante la creación y redención (Éxo. 4:22, 23). Finalmente, el rey de Israel era llamado «hijo de Dios» (por ejemplo en 2 Sam. 7:14). Dios designó al rey como su «primogénito» (Sal. 89:27; Sal. 2:7). En estos casos, la palabra «hijo» es usada en forma figurada. Los seres celestiales son hijos de Dios mediante la creación; los del pueblo de Dios son hijos de Dios mediante la creación y redención; y el rey llega a ser hijo de Dios mediante su designación como rey. En la Biblia, Dios no tiene hijos mediante la concepción natural y el nacimiento.

2. El carácter eterno de Cristo como Hijo: Cristo es el Hijo eterno de Dios. Pablo escribió que «cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer» (Gál. 4:4). Cristo era Hijo de Dios antes de nacer de mujer. Mediante el Hijo prexistente, Dios «hizo el universo» (Heb. 1:2). Sin embargo, su estatus de hijo es particular. Los creyentes nacen espiritualmente de Dios como hijos de Dios, pero el Hijo jamás es descrito como nacido espiritualmente de Dios; es Hijo de Dios, que provino directamente del Padre (Juan 16:28). Tiene vida en sí mismo y la misma voluntad que su Padre (Juan 14:31; 15:10), el mismo carácter (Juan 14:8-11), propósito (Juan 15:16; 16:15; 17:4-8) y naturaleza (Juan 8:58). Aun así, es una persona diferente. Estamos ante un uso metafórico de la palabra «hijo».

3. Significado metafórico: En nuestra humanidad, la imagen de un niño transmite ciertas ideas obvias. En primer lugar, indica que un niño tiene la misma naturaleza que la de sus padres; son seres humanos. Cuando Cristo es llamado «Hijo de Dios», se nos está diciendo que él, al igual que su Padre, es un ser divino (Juan 5:18). En segundo lugar, un niño puede distinguirse de sus padres. La metáfora del hijo significa que aunque Cristo y el Padre tienen la misma naturaleza, son personas diferentes, lo que implica una pluralidad de personas en la deidad. En tercer lugar, la relación entre los padres y los hijos es única. Su unión es prácticamente indisoluble. La metáfora es por lo tanto un buen símbolo de la profunda unidad que existe en los miembros de la Trinidad (Juan 17:5). En cuarto lugar, un niño humano viene de sus padres por medio del nacimiento natural. En el caso de la Trinidad, sin embargo, el Hijo procede del Padre, no como una emanación divina o mediante el nacimiento natural, sino para llevar a cabo una obra creadora y redentora (Juan 8:42; 16:28). No hay sustento bíblico para la generación eternal del Hijo por parte del Padre. El hijo provino de Dios, pero no fue generado por él. En quinto lugar, la imagen padre-hijo no puede ser aplicada literalmente a la relación divina Padre-Hijo que existe en la deidad. El hijo no es el Hijo natural y literal del Padre. Un hijo natural tiene comienzo, mientras que en la Trinidad, el Hijo es eterno. Transmite la idea de una distinción de personas dentro de la Trinidad, y la igualdad de sus naturalezas en el contexto de una relación amante y eterna.

Elena White escribió: «El Señor Jesucristo, el divino Hijo de Dios, existió desde la eternidad como una persona distinta, y sin embargo era uno con el Padre».2 Esta declaración resume el principal propósito de la metáfora.

1 Los textos bíblicos pertenecen a La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI® Copyright © 1999 de Biblica, Inc. Usada con autorización. Todos los derechos reservados.

2 Elena White, Mensajes selectos, vol. 1, p. 291.

Fecha: 
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